noviembre 05, 2015

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Wilson Richards   [El Manitas]

Ves un montón de cosas extrañas en la carretera, y Wilson ha estado viajando por muchos años ya. Errante de pueblo en pueblo, se ha ganado su sustento aceptando varios trabajos raros – pero nunca ha visto nada como los eventos que suceden en Arkham.

Simplemente algo no va bien aquí, y cuando eres un solitario y vagabundo de oficio, desarrollas un cierto sexto sentido a cerca de la gente y los lugares. Justo ahora el sexto sentido de Wilson le dice que se vaya del pueblo, y rápido. Pero por alguna razón su curiosidad es más grande que su miedo, y tiene un raro sentimiento de que el trabajo que necesita hacer en Arkham puede ser un poco más grande que reparar un escalón o pintar una valla.


Arkham Horror ______


Wilson es un hombre práctico. Va allí donde hay trabajo. Cuando se acaba, se marcha. Wilson sabe que ofrecer un trato honrado hará que lo traten con honradez, pero desde que aceptó un trabajo para reconstruir una iglesia en Arkham, le ha costado mucho ser sincero consigo mismo. La gente desaparece de sus hogares durante la noche. Las cosas que antes se escondían en los pozos más profundos de la tierra han reptado hasta la superficie. No puede olvidar todas las cosas que ha visto, pero puede trabajar para arreglar el problema.

“No es nada que no puedan arreglar un buen plan y algo de trabajo duro.”
 
Eldritch Horror ______



[Carta Historia Personal]
 

Trabajo delos Mil Demonios Salir del Pueblo No fué Suficiente

Era todo culpa del chico. Wilson era un tontuelo para con los niños -le recordaban tiempos más felices- y un tontorrón aún más grande para con los niños que le ofrecían un trago de agua en un día caluroso.
El chico lo llevaba mal. Su padre había desaparecido -marchado no, solo desaparecido- como demasiada gente en Arkham. Su madre se veía enferma y muy debilitada. A ella le gustaría largarse de este pueblo maldito, pero entró con los O'Bannion por más dinero del que estaba dispuesta a admitir.
Condenados niños.
Ella ya se veía un poco menos enferma. Era la idea de salir de este lugar maldito, se figuró Wilson. Y el chico? El chico ni siquiera parecia saber que era lo que sucedía.

"Mejor así," dijo, y se dirigió de nuevo fuera hacia la noche.
O'Bannion estaba apoyado en la cerca. Wilson sintió sus nudillos tensarse. Los polis estaban encaminando al chico a un coche.

"Qué ha sucedido?"

O'Bannion empujó hacia afuera la cerca, "Nada de tu incumbencia, chicuelo."

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